Villa Victoria,Chinicuila Michoacán.: MI GRATA EXPERIENCIA EN EL ASILO DE ANCIANOS.

jueves, 23 de abril de 2009

MI GRATA EXPERIENCIA EN EL ASILO DE ANCIANOS.

Hace un mes y medio aproximadamente, para apoyar en llevar a los alumnos del catecismo que pronto harán su Confirmación a un asilo de ancianos, me alisté con lo que me dijo mi hijo que llevarían, sería algo de comida para compartir con ellos (leche, jugos, fruta, pan, en fin todo aquello que no fuera difícil de llevar y que si no se consumía se quedara allí), además algunos insumos necesarios para la higiene personal. Esta noble acción la llevan a cabo las catequistas para desarrollar en los niños sus buenas acciones, fortalecer sus valores y concientizarlos de la importancia que tiene el cuidado y la protección de éste grupo vulnerable como son los ancianitos, ya que en un futuro probablemente estemos igual.

Me animó mucho acudir al lugar, pues tenía entendido que en ese lugar se encontraba una tía abuela, le comenté a Francisco (mi hijo) esté hecho, lo cual hizo que tuviera mayor gusto por conocerla.

Al llegar al lugar, inmediatamente nos pasaron con un grupo de ancianitas que se encontraban reunidas, sin embargo vi a mi tía sentada fuera del grupo platicando con otra ancianita y llevé a Francisco junto a ella, la saludé con cariño y le dije que si se acordaba de mí, a lo cual contestó que sí, le presenté a mi hijo, quien de igual modo la saludo. Tanto a ella como a la amiguita las invitamos a unirse al grupo y otros niños les ayudaron a caminar hacia el lugar de reunión, aclaro que mi tía esta perfecta sólo usa su bastón para apoyarse.



Todas las ancianitas estaban a la expectativa de ver lo que pasaba, finalmente señalaron a mi tía diciendo que próximamente ella sería la Reina de la Primavera, lo cual me dio mucho gusto y realmente me emocioné, allí la maestra de catecismo le preguntó; ¿Cómo se llama? y ella dijo Cuca Gutiérrez, ¿De dónde es Cuquita?, ella contestó, de Villa Victoria, Michoacán, créanme lo dijo con mucho orgullo. Cuando esto sucedió le dije a la maestra que ella era mi tía y para mi sorpresa y la de mi hijo, ella dijo - ¿quién? - refiriéndose a mí, pues no nos reconoció, en ese momento me di cuenta de que ya es una ancianita y al parecer ya olvida muchas cosas, después de esto comenzamos a realizar una oración, luego cantamos con ellas, y se les preguntó que canción querían cantar, mi tía con gusto dijo:- Que lejos estoy del suelo donde he nacido, imaginó que ella pensó inmediatamente en su Chinicuila porque cantó con mucho amor, les enseñé la oración que dice “Madre mía del Carmen, tu hija soy y con tu permiso a (la actividad que sea) correr, comer, bañar, étc me voy, recibe mis parabienes y dame tu bendición que postrada la recibo en el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, Amén”, les gustó tanto que algunas de ellas, las más jóvenes pidieron se las anotara.

Después les conté un chiste y francamente me sorprendieron sus risas sobre todo las más jóvenes porque hay unas personas ya muy ancianitas, otras actividades que les organizaron los niños para mantenerlas entretenidas fué el juego de la lotería, posteriormente Francisco me ayudó a llevar a mi tía a pasear por los corredores y estuvimos platicando, me dijo que no sabía que vestido se pondría para su reinado (al fin mujer), además que no entendía porque la habían elegido. Yo sí, ya que a pesar de su edad ella sigue siendo bella, dijo estar muy contenta en ese sitio donde encontró muchas amigas y que las trataban muy bien, lo cual pude constatar. Posterior a esto nos despedimos quedando como un compromiso nueva visita al lugar para pasar otro rato agradable con ellas.

Al salir del sitio, sentí mucha tranquilidad y gusto, no imaginaba que esas personitas a pesar de estar tan solitas pudieran pasar momentos agradables, todo fue bueno y hay que regresar pronto para verlas sonreir y cantar igual, mi compromiso ahora es llevar a mis padres a verla, igualmente decirles a mis tíos para que vayan a darle sus vueltitas, ella merece nuestro amor.

Comparto esta experiencia con todos ustedes, para que no dejen pasar una oportunidad igual. En ésta vida no sabemos la suerte que nos tocará cuando seamos viejitos, igualmente tenemos el compromiso con nuestros hijos de que sean mejores seres humanos.

ANA JUDITH A. TRUJILLO TRUJILLO.