
viernes, 9 de marzo de 2012
AMANECER CHINICUILENSE

lunes, 27 de febrero de 2012
NO DEJO DE CANTAR, AHORA CANTA EN EL CIELO

Cada vez me presento menos y lo lamento. Por eso apenas me enteré del fallecimiento de Doña Esmeralda, Lalita, a quien no me hizo falta conocer físicamente porque el Altísimo me dio el placer de conocer sus pensamientos y canciones, sus opiniones y alegría por este medio. Alma Grande, la de Lala, que en la Gloria de Dios esté. Un abrazo solidario a sus familiares. Este blog pierde a la Alondra de Chinicuila, maravillosa mujer que irradiaba alegría aun a distancia.
Soneto de Horacio Archundia, dedicado a Esmeralda, quien sin conocerla físicamente, llegó a estimarla por sus aportaciones alegres en este blog.
NO DEJO DE CANTAR, AHORA CANTA EN EL CIELO
Voy a extrañar tu canto y tu alegría
Ya no leeré tus fúlgidas canciones
Y aunque nos queda mucho de tus dones,
Extrañaremos tu alma grande y pía
Eso eras tú, Esmeralda: Algarabía
Joya preciosa, plena en vibraciones
Mujer de singulares emociones
Que nos entusiasmabas cada día.
Alondra de Chinicuila, te añoramos
Aún los que no te vimos en la vida
Físicamente nunca, ni te hablamos
Esmeralda Trujillo, te mandamos
Un canto para ti, la consentida,
De la tierra que tanto veneramos.
*Publicado sin el permiso expreso del Autor solo con el afán de preservar en el blog este bonito soneto dedicado a la "Alondra de Chinicuila"
jueves, 23 de febrero de 2012
ESMERALDA
Aquí, Esmeralda cumplía la mayoría de edad, por lo que pidió a su hermano Javier la llevara a tomar una copa a una de las más tradicionales cantinas de la Cd. de México. Le acompañan aparte de su hermano, dos amigas.


Sus escapadas a Chinicuila, le permiten disfrutar de las playas de la región. Acá con parte de la familia disfrutando unas bien merecidas victorias en la Playa "El Faro de Bucerías"
Disfrutar también de los paseos a "Las juntas" en el Rio Grande,
a "La Tortuga"y muy cerquita del pueblo: el famoso "Tanque de Nato" en el área de "La Paranera".


Su hermano Javier, disfrutando del murmullo de las aguas del río, arriba del tanque de las iguanas.
domingo, 19 de febrero de 2012
NUESTRO PASO POR LA ESCUELA PRIMARIA.
En los años sesentas el calendario oficial de clases en la República Mexicana eran los tipos A y el B divididos entre los estados. Colima tenía el tipo B que iniciaba actividades en Septiembre y terminaba a finales de Junio y principios de Julio. Michoacán contaba por consiguiente, con el tipo A, ciclo que tenía su inicio en los primeros días de Febrero para terminar a mediados de Noviembre.
En la escuela que a mi tocó iniciar mi aprendizaje es la que actualmente conocemos como José María Morelos y Pavón porque hubo otros lugares que funcionaron como tal, en ésta inicié el Kinder a cargo de la Seño Socorro (qepd) como todos la conocíamos, junto con los hermanos Jorge y Rubén Tinoco, encargados de tocar el piano.
Nuestra majestuosa Escuela Primaria "José María Morelos y Pavón", donde aprendimos nuestras primeras letras, guiados por excelentes maestros. Vista de los patios de nuestra escuela. Fotografía tomada desde el campanario del templo, cortesía del Arq. Alfonso Gutiérrez Martínez, quien también jugó a "Los Encantados" a la hora del recreo, obviamente después de haber disfrutado de su tostada raspada embadurnada con salsa "La fama" (la del diablito).

Asistíamos a la escuela de 9 a 12:30 y de 3 a 5 de la tarde en la Primaria y nuestro día de actividades iniciaba desde las seis de la mañana cuando nos despertaban casi al mismo tiempo en que el encargado del molino de nixtamal instalado en casa de mi muy querida tía Lupita Trujillo (qepd) encendía el motor para la elaboración de la masa pàra la tortillas del almuerzo y del resto del día. Había que llegar temprano con la cubeta del nixtamal para colocarlo en la tabla en forma de una "S" para que fuera recorriendo y como siempre no faltaba alguien que queriendo pasarse de listo intentaba poner su cubeta delante de la nuestra, con lo que resultaba algunas veces en reclamos, empujones y en alguna que otra trompada; otros dejábamos pasar el tiempo y nos sentábamos en las graditas de la escuela a saborear algunas galletas de animalitos o una pieza de pan que comprábamos en la tienda de la tía Vicenta Pineda (qepd), a un lado del molino, quien también a esa hora ya estaba lista a recibir a la clientela o en el puesto de mi tío Everardo Alcántar (qepd) y cuando se nos hacía un poco tarde nos divertíamos viendo pasar bandadas de pericos que con su algarabía cruzaban el pueblo rumbo a El Moro o Tehuantepec y por la tarde de regreso al Cerro de La Mesa.

"Cotorrito, cotorrito, dame la patita. Currito, currito, dame la patita" Niños Chinicuilenses con su mascota preferida: "El Perico o Cotorro". Desgraciadamente, son muy pocas las parvadas de estas aves, así como lo describe Monín, que en estos tiempos cruzan los cielos Chinicuilenses. Será que nuestros paisanos ya no siembran maíz o acaso también esta especie se estará o la estaremos extinguiendo?
Algunos teníamos obligaciones asignadas y había que andar de prisa porque de repente tan, tan, tan, ocho campanadas en la iglesia anunciaban que faltaba una hora para entrar a clases, y venían los regaños de los Papás. Apúrate muchacho no has acabado, ya dieron las ocho y te van a cerrar el cancel. Y así corriendo por todas las calles veíamos a la chiquillería muy peinados cargando bolsillos de jerga, manta y algunos con mochila que presumían se las habían traído algún familiar que había ido a Colima o desde Guadalajara, donde se guardaban los útiles o simplemente un cuaderno y un lápiz que comprábamos en alguna tienda de los Valladares. Un largo silbatazo a las 9 de la mañana anunciaba el cierre del cancel y el inicio de actividades. Los lunes los seis grados todos formados y junto con la banda de guerra rendíamos honores a la Bandera para después entrar a los salones a recibir nuestra clase.
La hora del recreo era esperada con ansiedad para jugar trompos, canicas, baleros, runfaderas de corcholatas aplastadas, a las que le sacábamos filo y ver quien reventaba más pabilos. También en el mes de junio en que los chamizos ya tenían bolitas, había guerritas con los trabucos hechos de rama de rabelero y una rama recta de crucillo que servía de émbolo para hacer tronar el trabuco, algunos otros se divertían jugando voley o basket en una cancha de tierra, porque no había la que ahora luce la Escuela. Estos eran algunos de los juguetes con los que nos divertíamos. A esa hora también hacíamos nuestras compras como charamuzcas, ricas bolitas de leche que deshacíamos en la boca elaboradas por la familia Mújica y Trujillo Mújica, así como pastas, guayabates, changungas, pinoles, bolas de roscas enmieladas, en fin toda una variedad de golosinas y no faltaba la Sra. Chuy Guerrero (qepd) con su bandeja blanca donde llevaba guayabillas, changungas, pinoles, ponte-duro, berenjenas o cualquier fruta de la temporada que te las envolvían en un cucurucho de papel.
Algunos compraban el pinole solo para divertirse haciendo maldades al poner una porción en la boca y luego se lo soplaban en la cara a quien hubieran escogido para hacerle la travesura.
"Los bonetes" otro exótico fruto de extraordinario olor y sabor que no podía faltar en nuestras mesas, producto de nuestras incursiones al Cerro de la Mesa después de la salida de clases. Fotografía proporcionada por Xochilt Trujillo
A la salida de la escuela en tiempo de lluvias corríamos al río a dizque bañarnos en cualquiera de los tanques mas cercanos a nuestras casas pero nunca llevábamos jabón corríamos el riesgo de encontrarnos con estiércoles de res y humanos y preferíamos el tanque del Zapote o el de Las iguanas donde ya no había ningún peligro de encontrarse con lo antes dicho. Después del chapuzón, todos asoleados y sedientos pasábamos a la casa de Rafael Trujillo Chacón (qepd) a comprar un delicioso vaso con agua de limón, con algunas semillitas de chan bien fría y luego ¡a comer! porque de nuevo la campana sonaba a las dos de la tarde y teníamos que aligerarnos para a las tres, escuchar el silbato que nos indicaba el inicio de clase por la tarde y terminadas éstas, participar en el aseo del salón, en regar jardines y hasta la limpieza de baños -cosa que a muchos no nos gustaba-.
A esa hora el olor a pan caliente hacía que corriéramos a la panadería por alguna enchilada, azucarada, trompada, queretana, chololo o los muy difíciles virotes con miel que no a cualquiera se le vendían. Otros, corríamos a las lomas para ver que fruta encontrábamos, o hacer alguna avería como andar apedreando pollos, lazando becerros, puercos o lo que se dejara; volar papalotes en la loma del burro y cuando el tiempo era propicio, soltar globos y el deseo de muchos era que al intento éste se quemara para luego venir la burla: __ ¡ja, ja, ja, hey, se les quemó! no le pusieron bien la boquilla, o tenía mucho petróleo la esponja o no lo inflaron bien eran entre muchas causas del incendio, pero cuando lograba elevarse entonces los comentarios cambiaban: Hijo de la chin se va perder en las nubes el cab, ora sí lo hicieron bien y entonces a correr a la Tepehuajera, al Campo de Aviación, al Panteón de los Perros, al Jagüey y a donde fuera a caer para rescatarlo y nuevamente después de algunos arreglos, otro día volverlo a volar.
"Lalo, dijo mi amá que si le fiabas dos metros de manta, de la sanforizada, que porque va a hacernos unos bolsillos, porque los de mezclilla que nos hizo no aguantaron la carrilla del año pasado y ora nos van a dar más libros" Pareciera ser el díalogo que se establecía entre Lalo Valladares y los pequeños que acudían a su tienda a comprar la manta para la elaboración de nuestras mochilas Samsonite, verdad? En la fotografía, Toño Valdez, Lalo Valladares, Ramón Godínez y Raúl Trujillo, en la charla cotidiana en Villa Victoria.
Por la noche si eras monaguillo había que asistir al templo a participar con el incensario en el rosario y para esto había que ir a las casas cercanas a conseguir brasas para después al ponerse sobre éstas el copal que al quemarse, inundaba de un agradable olor el templo y cuando el Sacerdote tomaba el Santísimo con el que daba la bendición y la campana mayor sonaba era el momento que todo el Pueblo se paralizaba y donde estuvieras había que pararse guardar silencio y dirigir la vista al Templo y al terminar la tercer campanada, era el momento en que había finalizado la bendición y entonces te persignabas y podías volver a lo que estuvieras haciendo. Así el monaguillo orgulloso de participar en tan solemne acto para impresionar alguna muchachita y después a la salida con los cincuenta centavos que a veces te daba el Padre por la ayuda te alcanzaba para un rico plato de pozole, unos sopitos, después un rato en el jardín y luego a dormir.
Así es como recuerdo mi paso por la primaria, y tú si eres de ese tiempo pondrás a volar tu imaginación y recordar el tiempo vivido.
Mi reconocimiento para todos mis Maestros desde la Seño Socorro, Francisco Mora León, Bertha Pineda, Estela Olivares, Reynaldo Suárez, Salvador y Oscar Larios que con sus enseñanzas nos iniciaron y nos guiaron en el conocimiento y despertaron en muchísimos de nosotros el interés de tener una profesión que algunos logramos y otros por cualquier circunstancia, no pudieron pero sembraron en todos la semilla de ser gentes de bien.
Una vez más los saluda con Respeto, Cariño y Afecto de Siempre.
C. Dentista Ramón Godínez Gutiérrez.
Morelia, Michoacán a 7 de agosto de 2010
martes, 14 de febrero de 2012
La Semana Santa en los 60's

C. D. Ramón Godínez Gutiérrez
Todo empezaba el sábado con la llegada de comerciantes que iban a ofertar sus mercancías para la celebración de la SEMANA MAYOR toda llena de misticismo y Recogimiento espiritual.
En el portal de la tía SUSANA PINEDA y de las MUCHACHAS LARIOS (donde está ahora la presidencia municipal) se instalaban los vendedores, y ya en la tarde estaba a la venta las palmas que traían del rumbo de Huizontla y con sus hojas hacíamos figuras trenzas petatillos etc. que luciríamos en el templo el domingo de Ramos y ver entre la chiquillada quién había llevado la palma mas adornada
Y así alineados en los portales recuerdo entre los olores a melones y sandias que llevaba en un desvencijado camión Don José el ollero conocido así por las cazuelas y loza de barro que vendía. Luego Nacho Trujillo con su barra de hielo que un día antes le traía el camión de Colima y amarraba a un pilar para el día siguiente estar lista la venta de raspados desde 25 centavos o 1.00 los vasos grandes que comprábamos y nos deleitábamos con distintos sabores de almíbar entre los que recuerdo el de guayabilla limón jamaica y los especiales leche con guayaba, y con Nacho sus fieles perros “el nejallo”, “el uvalán” y a veces hasta “la princesa” (así llamaba a su burra).
Asistir al portal, era solo risas y alegría porque llegaba mucha gente a platicar y hacerse bromas entre la gente adulta. También entre los comerciantes uno que me llamaba mucho la atención era aquel indígena que cargaba enorme huacal donde colgaban botellas de diferentes colores con aceites y linimentos que curaban de todo y luego de estar un rato en el portal se sentaba y apoyando una correa en la cabeza y en las manos un especie de bordón sufría para levantarse con tremenda carga y así recorría las calles del pueblo.
En ese tiempo no había muchos carros ni camionetas, las bestias amarradas en los pilares de los portales y postes de la luz del motor de mi tía Lupe Trujillo esperaban turno para comprar, por costales, pan de capirotada que llevaban a sus ranchos. Chuy Larios (qepd) y sus hijos trabajaban 24 hrs. y así el olor a pan caliente inundaba el pueblo.
El templo ya vestido con colores morados y del tapanco de la sacristía bajaban figuras de santos que solo en esa época eran requeridos; los altares adornados con botes germinados de plantas de maíz que le daban un toque especial a la celebración así mismo en las pilastras se amarraban ramas de granadillo un árbol que en este tiempo luce su esplendoroso color verde.
Casi toda la semana las campanas enmudecían (y no por los amarradijos de estopa) y era tiempo de ir a pelearse por una matraca con la cual se llamaba a la gente para la celebración y había una enorme que solo podía manejar un adulto y casi siempre permanecía tirada.
La gente participaba en la celebración y así la tía Susa prestaba una cama de latón donde acostaban a Jesucristo para toda la noche estar en velación, en las casas donde había radios solo se escuchaba música sacra también en el puesto de mi tío Everardo se suspendía la tocada de discos que ambientaba el jardín.
Por la noche, entre los chiquillos la pregunta era: Vale, ¿Te escogieron para lavarte las patas? Y algunos se quedaban sorprendidos confundidos y tristes por no haber sido llamados a tan solemne acto. Y ya por la tarde después de haber disfrutado del paseo tradicional a cualquiera de los ríos, llegábamos sedientos y sudorosos a bañarnos y con el temor de ¡Te vas a convertir en rana si te bañas! ¡Hoy es día santo! Y de esa forma nos alistábamos para el lavado y beso de pies que el Sr. Cura en turno tenia que hacer.
Después de la crucifixión el día mas esperado era el sábado y temprano corríamos a la casa de Marquitos Trujillo para ver si estaba haciendo el Judas y al ver que sí nos alistábamos para el convite de la tarde donde montado en un burro era paseado el monigote por todo el pueblo ante las risas y algarabía de la chiquillada que lo acompañábamos hasta su destino final frente del templo donde era quemado y con tristeza veíamos como tronaba su cabeza de bule o de balsa con dientes de maíz.
Y así terminaba la semana santa de nuestro pueblo ya el sábado por la tarde las carnicerías ya tenían carne y terminaba el ayuno ya habíamos disfrutado la comida de cuaresma muy rica el agua con frutas verduras y cacahuates las dos variedades de capirotada de agua y de leche y en fin todo el sabor y tradición de Semana Santa.
Espero haberlos distraído un poquito de sus quehaceres y haberlos llevado un ratito a lo que fue nuestra ya lejana niñez.
Lo saludo con afecto y cariño.
C.D. Ramón Godínez Gtz.
(Monín) 16/03/2010
miércoles, 18 de mayo de 2011
LA VILLA EN FOTOS

















viernes, 22 de abril de 2011
EL CHINICUILENSE

Hace algunos días de visita por Villa Victoria, como siempre muy temprano, recorrí algunas calles de nuestro pueblo, a fin de saludar a los paisanos, parientes y amigos. Parada obligada, es con la Sra. Irma Godínez en su tienda de abarrotes en uno de los portales que circundan el jardín.

Después de la salutación rigurosa, me mostró "Las memorias de Doña Irma", un cuaderno en el que pretende escribir partes importantes de su vida y que en su momento quiere compartir con todos nosotros. Dentro de estas memorias, asomó una canción titulada "El Chinicuilense" de la autoría según Irma, del Profr. Anastacio Esparza Guerrero, canción que fué cantada por los alumnos de la Escuela Primaria en aquellos años en los que los políticos eran recibidos con gusto en nuestra tierra, bueno todavía seguramente, pero en esos años en los que la recepción al Sr. Gobernador del Estado era a bombo y platillo; posiblemente con la esperanza de que durante la visita, se generaran los compromisos para la realización de obras y acciones que ayudaran al mejoramiento del lugar y su gente. Bueno aquí la canción referida:
QUIERO CANTARLE A MI PATRIA
VOY A CANTARLE A MI TIERRA
PARA ELLAS ES MI CARIÑO
Y DE VERDAD YO QUISIERA
OFRECERLES CUANTO TENGO,

YO SOY EL CHINICUILENSE
DEL SUROESTE MICHOACANO
A LOS MUCHACHOS DE AQUÍ
YO LES OFREZCO MI MANO
DE AMIGO LEAL Y SINCERO

SI, YO SOY DE MICHOACAN,
ESTA ES MI TIERRA QUERIDA
PARA SERVIRLE YO TENGO:
¡ALMA, CORAZON Y VIDA!
PORQUE POR ESO NACI


AQUÍ ESTA VILLA VICTORIA
ENTRE BARRANCOS Y CERROS
AQUÍ BRILLAN LAS ESTRELLAS
Y TAMBIEN MUCHOS LUCEROS
SON LOS OJOS DE SUS DAMAS


AUNQUE MI VILLA VICTORIA
CARECE DE AGUAS Y TIERRAS
SON SUS MUJERES LAS FLORES
QUE LUCEN POR DONDEQUIERA
Y HACEN DE MI LINDO PUEBLO

CIERTO QUE VILLA VICTORIA
NO TIENE GRANDES RIQUEZAS
PERO MUCHOS DE SUS HOMBRES
SON SUS MEJORES PROMESAS
TRABAJADORES Y HONRADOS

YO SOY EL CHINICUILENSE
DE LO CUAL, YO VIVO UFANO
A TODITOS LOS DE AQUÍ,
CON MI SOMBRERO EN LA MANO,
¡SOY PURITO MICHOACANO!
Todas las fotografías, excepto la de la Sra. Irma Godínez, fueron tomadas de PANORAMIO: La crucillera, La Pila, Tehuantepec, Higuera Panda-La tortuga. Sus Autores: Raf M, Denise Méndez, Silvia Villa y Tuffshine.




